Descansa, respira, reconecta.
Una hora recostada, para que el cuerpo baje el ritmo y tu energía se renueve. Baños de sonido en Hermosillo, Sonora.
Qué es
Un baño de sonido
Te recuestas en el piso, sobre un tapete, con una cobija encima. Cierras los ojos. Durante una hora, los cuencos suenan alrededor tuyo.
Eso es todo lo que tienes que hacer: nada. No hay posturas que aprender, no hay que saber meditar, no hay forma de hacerlo mal. El sonido llega solo.
Se llama baño porque eso es lo que pasa: el sonido no se escucha nada más con los oídos. Los cuencos producen tonos largos y graves que se sienten en el pecho, en las manos, en los huesos. El cuerpo entero queda dentro del sonido.
No es un concierto y no hay nada que interpretar. Es una hora sin pantallas, sin conversación y sin nada pendiente.

La sesión
Cómo transcurre la hora
Llegas y te acomodas
Escoges tu lugar, extiendes tu tapete, te tapas con la cobija. Hay unos minutos de silencio antes de empezar, a propósito: el cuerpo necesita un rato para entender que ya no tiene que ir a ningún lado.
Empieza el sonido
Los primeros tonos son bajos y separados. La atención se va detrás de cada sonido hasta que se apaga, y en ese seguimiento la cabeza se distrae de sí misma. Es lo más cerca que mucha gente llega a meditar sin proponérselo.
El cuerpo se suelta
Cada quien tiene su momento. En algún punto la respiración se hace más larga sin que la empujes, los hombros bajan y la mandíbula se afloja. Es común perder la cuenta del tiempo. También es común quedarse dormida un rato, y no pasa nada.
El silencio del final
El sonido no se corta: se va apagando. Al final quedan unos minutos de silencio completo, que suelen ser la parte que más se recuerda. Después te incorporas con calma, sin prisa por levantarte.
Después
Qué cuenta la gente
Lo más frecuente es salir con la sensación de haber dormido mucho más de una hora. Otras personas salen con ganas de no hablar en un rato. A algunas se les suelta el llanto sin motivo claro, y también está bien.
No a todo el mundo le pasa lo mismo, y a la misma persona no le pasa lo mismo cada vez. Eso no es señal de que algo salió mal: se llega distinta cada día.

Un baño de sonido es una práctica de meditación, no un tratamiento médico y no sustituye a ninguno. Si estás embarazada, traes marcapasos, epilepsia o algo que te haga dudar, coméntalo antes y lo vemos juntas.
«Este espacio se preparó con mucho amor para que puedas descansar, respirar profundamente y reconectar contigo.»
Erika
Dónde
Dos maneras de vivirlo

En grupo, en Casa Krima
Un cuarto preparado, tapetes acomodados y entre diez y quince personas acostadas en silencio. Compartir el espacio cambia la experiencia: hay algo que se acomoda distinto cuando el cuarto entero está respirando junto.
Miércoles y domingo, 7:00 p.m.
Casa Krima · Av. Dr. Alberto G. Noriega 198, El Centenario, 83260 Hermosillo, Son.

Privada, en tu casa
Erika llega con los cuencos a donde tú digas. Sola, en pareja o con la gente que quieras invitar. Sirve cuando alguien prefiere no compartir el cuarto con desconocidos, o cuando se quiere armar algo para una ocasión.
Lunes a viernes, 10:00 y 12:00
En Hermosillo

Quién te acompaña
Hola, soy Erika
Llegué a los cuencos en 2024, buscando calma para mí. Lo que empezó como algo personal terminó cambiando mi manera de relacionarme con el silencio, la respiración y el sonido.
Me certifiqué como Cuenco Terapeuta en septiembre de 2024, y continué con el Nivel 2 en agosto de 2025.
Vivimos rodeados de estímulos, de pendientes, de ruido. Se nos olvida algo tan sencillo como detenernos, respirar y escucharnos. Una sesión es eso: un espacio para hacer una pausa.
No necesitas saber meditar. No necesitas tener experiencia previa. Solo necesitas permitirte hacer una pausa.
Antes de venir
Preguntas
¿Necesito saber meditar?
¿Qué llevo?
- Lleva tu tapete de yoga o colchoneta, una cobija y una almohada para estar lo más cómoda durante la sesión.
- Usa ropa cómoda y holgada.
- Ten a la mano una botella de agua.
- Silencia tu celular 📵. La vibración también es sonido.
- Llega 10 minutos antes para acomodarte con calma.
¿Cuánto dura?
¿Y si me quedo dormida?
¿Puedo ir sola?
¿Es mi primera vez y me da pena?
¿Hay algo para venir seguido?
Cómo reservar
Tres pasos, un minuto
No hay que escribir para preguntar si hay lugar, ni esperar a que alguien conteste. El calendario enseña lo que de verdad está libre, y apartas ahí mismo.
Eliges tu sesión
En grupo o privada, con su duración y su precio a la vista.

Escoges día y hora
Solo aparecen los horarios que siguen libres.

Apartas tu lugar
Con tarjeta o Apple Pay. Pagas completo o apartas con anticipo.

Date esa hora
Eliges día y hora, y apartas tu lugar en la misma pantalla. Ahí están todas las opciones y sus precios.
Ver días y horarios